Durante décadas, la contabilidad en los EAU significaba una caja de zapatos llena de recibos y una carrera contrarreloj cada temporada de presentaciones. Luego el VAT hizo los libros trimestrales. El impuesto de sociedades los hizo anuales, auditables y estratégicos. EmaraTax lo digitalizó todo, y no dejó margen para "ya lo arreglaremos luego".
Fintara se fundó en Dubái para hacer contabilidad como ahora exige la normativa: de forma continua. Libros conciliados cada semana, umbrales vigilados cada mes, declaraciones preparadas mucho antes de su vencimiento, todo a cargo de un equipo reducido mediante software en la nube y un único hilo de mensajes, por una tarifa fija con la que una pyme puede planificar.
Sin visitas a la oficina, sin papel, sin contadores por horas. Solo libros siempre al día y plazos que pasan sin sobresaltos.
Al fils, al día. Si una cifra sale de nosotros, cuadra.
Libros en la nube, recibos por foto, firmas electrónicas. Papel solo cuando la ley lo exige.
Vamos por delante de cada plazo, así que nunca oye urgencia de nuestra parte.
Sobre la normativa, sobre las herramientas, sobre sus libros, cada semana.
Fintara es un equipo sénior deliberadamente reducido, cada cliente trabaja directamente con un contable cualificado que conoce su expediente, respaldado por la misma infraestructura en la nube en todas las contrataciones.